Mi amada perdida


Que alguien me devuelva mi amada, que alguien me devuelva esa mujer. Que alguien me diga qué caminos ha tomado; qué caballos, montado. Díganme en qué orilla vaga y cuánto cuesta volver a tenerla. Pues, reclamo y pongo queja: que estos días son de tierra; que la vida es un castillo de arena: el viento le dispersa.
Me atropello los cielos y pateo paredes, camino sobre ríos secos y penas negras.
Quiero sus ojos, sus grandes ojos fijos, su pelo de seda y el calor de sus manos; añoro su boca hecha cereza en la mía; extraño sus palabras cuando me alcanzaban, y sus besos cuando.... cuando no hacían más que callarme.
La quiero, la quiero junto a mí. La quiero con su alma, la quiero con su aspecto... La quiero y ante todo, y ante todo: la espero.
Me atropello los cielos y pateo paredes, camino sobre ríos secos y penas negras.
Quiero sus ojos, sus grandes ojos fijos, su pelo de seda y el calor de sus manos; añoro su boca hecha cereza en la mía; extraño sus palabras cuando me alcanzaban, y sus besos cuando.... cuando no hacían más que callarme.
La quiero, la quiero junto a mí. La quiero con su alma, la quiero con su aspecto... La quiero y ante todo, y ante todo: la espero.
Marco Pinta / 04-noviembre-2009 / 00:28hs





